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Los Milagros del Amor

Cuentos de la Abuela Rita Ortiz Brunet

En Adjuntas en el “Bosque del Pueblo” se cuentan los milagros del amor no conocidos por todos…

Una mañana de primavera, el sabio señor Búho, convocó a todos los pajaritos del bosque para compartir sus historias de amor. ¿Qué será lo que quieren compartir?¿Quién los aconsejaría? Pues, el sabio señor Búho lo haría.

El señor Búho escogió el árbol de algarroba, porque es fuerte y frondoso: ideal para acomodar a toda la visita.

Al llamado llegaron todos los pajaritos del bosque: pequeños, medianos y grandes, reinitas, gorriones, zorzales, cotorras, bienteveos y ruiseñores. Además zumbadores verdes y otros cientos de pájaros muy lindos.

Este grupo de aves especiales tenían mucho en común. Eran muy felices y deseosos de dar amor.

Todos estaban ansiosos de regalar su corazón y un mundo lleno de amor.

Estado todos reunidos el señor Búho dijo: “Vamos a comenzar nuestro compartir de sus milagros de amor”.

El primer turno le tocó al señor y la señora Gorrión: “Señor Búho, cuando pasó el fuertísimo huracán Georges, perdimos nuestro nido. Otros pájaritos perdieron los suyos y algunos hasta sus vidas.”

“Después del huracán en el bosque nos encontramos con tres pajaritos, cada uno en su nido. Los pajaritos tenían mucha hambre y frío. Habían perdido a sus papás. Como nosotros todavía o teníamos hijitos, decidimos construir un nido más grande para darle un hogar a los tres pichoncitos. Eran bebés y necesitaban unos papás. Los pichoncitos estuvieron de acuerdo y nos dijeron que nos querían mucho. Uno tiene una patita mas corta y necesita más atención.”

“Señor Búho, tenemos mucho amor para brindarles a nuestros nuevos hijitos y ahora somos muy felices”

“Muy bien”, dijo el señor Búho, “los felicito son papá y mamá para siempre.”

Los milagros del amor.

Luego les tocó el turno al señor y la señora Zumbador:

“Un día, la señora Reinita nos dijo que unos pajaritos estaban solitos porque sus papás no podían criarlos y ella, por pequeña y no tener experiencia, tampoco podía cuidarlos. Además, su nido era muy pequeño y estaba en una mata de guineo frágil y débil.”

Los pichoncitos eran dos zumbadores verdes muy saludables. Su mamá era demasiado joven y el papá se fue un día sin decir a dónde iba y jamás volvió.

“Nosotros vivíamos muy felices en un árbol de flamboyán, y decidimos mudarnos a su nido para ser sus papás para siempre. De manera que, arreglamos el nido y establecimos en él un hogar donde los estamos cuidando hasta que sean grandes y puedan volar solos. Los alimentamos con néctar de las flores, insectos y arañitas; calentándolos con nuestras alas en las noches frías y, sobre todo, dándoles mucho amor.”

Los zumbadores están muy felices al ver que sus pajaritos tienen plumas verdes con dorado metálico y rabo negro. “Somos una familia feliz”, dijeron.

Ahora les tocó el turno al señor y señora Ruiseñor:

“Vivimos en un nido bastante grande en el árbol de tamarindo que se encuentra en la falda del bosque” “Toro Negro”. La señora Cotorra nos informo de un nido con pajaritos huérfanos. Dos zorzales de patitas coloradas. Nosotros nos hicimos cargo de ellos”.

Finalmente le tocó el turno a la Reinita Mora. Muy asustada se acercó al señor Búho y con una lagrimita en sus ojos el contó su historia:

“Me encontré un huevito en las raíces del árbol de roble donde vivo. No puedo cuidarlo sola hasta que sea grande. ¿Qué puedo hacer?”

“No te preocupes” dijo el señor Búho. “Pasaré la noticia a todos en el bosque y encontraremos unos pajaritos con el corazón lleno de amor que quieran darle un hogar maravilloso”.

De pronto, llegaron el señor y la señora Bienteveos llenos de felicidad. “Hemos estado buscando un hijo para cuidarlo con mucho amor. ¡Gracias Reinita Mora!

Entonces, el señor Búho dijo:

“Mis amigos, en el mundo se dan muchos Milagros maravillosos. En países tan lejanos como África hay elefantitos, girafas, tigres, chimpancés y otros animalitos bebés que sus papás, por distintas situaciones difíciles, no pueden criarlos. Ellos también encuentran unos papás nuevos que los adopten y con mucho amor e ilusión los guíen por la vereda del bien para comenzar una nueva vida”.

Una familia está completa si se tiene amor, dedicación, comodidad, seguridad y estabilidad para toda la vida.